Existe una percepción muy extendida de que la política palaciega puede parecerse a lo que muestran series como House of Cards: despiadada, oscura y con sucesos diagramados de manera conspirativa para el ascenso de poder. “Esto siempre fue más parecido a Veep”, buscan desmitificar en los pasillos de la Casa Rosada. La sátira protagonizada por Julia Louis Dreyfus retrata con precisión cómo la gestión gubernamental tiene trasfondos más simples de lo que se piensan y que los errores de la diaria muchas veces están mediados por la torpeza o situaciones irracionales.
Se podría decir que ayer ocurrió un nuevo episodio en la entretenida serie del Gobierno. Santiago Caputo apuntó contra una cuenta anónima de X (@PeriodistaRufus), la cual había publicado un tuit con un video de Instagram que criticaba a su sector: el detalle es que cuando se cliqueaba a ese enlace, el mensaje que aparecía es que el video, en primer término, había sido compartido por la cuenta del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Según dicen desde el caputismo, hace tiempo que venían monitoreando esa cuenta y, con ese suceso, creen internamente que ese usuario responde de manera directa a la mesa menemista. Así, activaron al aparato de cuentas que responden -orgánica e inorgánicamente- a Las Fuerzas del Cielo con viejos tuits que tenían críticas hacia dirigentes de otros sectores del oficialismo. Horas después, la cuenta fue desactivada.
“Lo único que confirma es que es de ustedes, mogólicos”, tuiteó el asesor presidencial, que compartió luego un tuit que decía “no pueden manejar cuatro cuentas fake y quieren manejar la botonera”. A los integrantes del Salón Martín Fierro les terminó de cerrar la idea de que esa cuenta se utilizaba para tirar indirectas de la cúpula menemista cuando se dieron cuenta que había un post del 27 de febrero con la palabra “JBM”, en alusión a Juan Bautista Mahiques. Su designación se había guardado en secreto hasta su oficialización del 4 de marzo.
Resulta una novedad que Santiago Caputo haya acusado públicamente a ese sector. Sus laderos advertían por estas semanas que el asesor estaba levantando el tono. Aunque no les pareció rara la virulencia de los tuits, su actitud de confrontar en público tomó a algunos por sorpresa. Así, la disputa entre ambos sectores vuelve a su fase de agitación más importante desde mediados del año pasado, cuando Las Fuerzas del Cielo criticaron abiertamente el armado de las listas bonaerenses y nacionales que hizo la cúpula de La Libertad Avanza. Macarena Alifraco, mano derecha de Caputo, tildó a la cuenta de “afeminada” y de “grasada”.
Lo que sí es nuevo es la autonomía que buscan demostrar los “cielistas” con actitudes como las de ayer. En el último año, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, logró que la política gubernamental y la partidaria se encolumne detrás de su figura, relegando otros liderazgos y los cuestionamientos a los suyos. En ese sentido, las declaraciones de Patricia Bullrich contra Manuel Adorni hechas dos semanas atrás habían sido festejadas por dirigentes del gobierno que vieron mermado su poder dentro del organigrama libertario. Un intento de rebeldía ante un esquema que se hizo cada vez más vertical.
