Ya estaban todos los que habían aceptado ir pero el llamado no llegaba. Nadie tenía confirmado un encuentro con Javier Milei. Se hacía la medianoche y los gobernadores que habían ido a Tucuman para la vigilia por la celebración del 9 de Julio, con la expectativa de una reunión con el Presidente, esperaron en vano. Improvisaron una cumbre ahí, en el hotel donde se hospedaban, solos, sin funcionarios nacionales. Fue una suerte de catarsis. Ya van dos fotos en siete días y ninguna señal clara para comenzar a hablar del pacto electoral que más los ocupa.
“Fuimos los que habíamos ratificado el Pacto de Mayo a hablar de lo importante pero no ofrecen nada en concreto para negociar”, se quejó uno de los asistentes. En la reunión se juraron negociar en bloque, algo que el Gobierno evita para apostar al mano a mano que le otorgue mayor fortaleza. La conclusión de varios de los presentes es que todos van a desdoblar, y que ese calendario podría depararle a la Casa Rosada un anticipo de resultados adversos en el inicio del año si no hace pactos que los unifiquen. Algo así como un aviso.
Lo que pretenden los gobernadores es que Milei les garantice reelegir, sin ofertar un candidato propio que les quite votos. A cambio, ellos seguirán apoyando los proyectos de ley del Poder Ejecutivo, algo que vienen haciendo sin demasiada presión. Salvo Santa Cruz, el resto de las provincias ya tiene en mente la fecha del adelantamiento electoral.
Se espera que esta semana el Gobierno les muestre a los mandatarios algún tipo de borrador con la nueva versión de la reforma electoral que incluirá las famosas listas colectoras como alternativa a la eliminación de las primarias obligatorias. Eso les anticiparon a los jefes territoriales. Hasta ahora nadie vio nada.
