Las recientes elecciones presidenciales en Colombia y Perú dejaron un mensaje: los ballotages fueron extremadamente parejos y la incertidumbre sobre el resultado se mantuvo hasta el último segundo. Para el gobierno de Javier Milei no se trata de un dato menor. Ahora se vuelve muy relevante obtener un triunfo en primera vuelta, evitando un “mano a mano” que puede tener resultados impredecibles.
La incertidumbre política extrema deriva en grandes movimientos cambiarios. Y eso es lo que menos desea el Gobierno. Le pasó a Mauricio Macri con la crisis cambiaria en 2018 y a Alberto Fernández, con una brecha cambiaria superior al 150% en 2023. Y ni hablar la compra de dólares récord del año pasado, acelerada tras la victoria kirchnerista en la provincia de Buenos Aires.
Para eso es fundamental que mejoren al menos un escalón los niveles de apoyo al Gobierno. Según los análisis de consultoras como Poliarquía y Management and Fit, la aceptación de Milei se ubica en torno al 40%. Y esto a pesar de varios meses de inflación alta, caída del consumo y escándalos de corrupción.
Con la renuncia de Manuel Adorni el Gobierno finalmente cedió, pese a la negativa inicial del propio Milei de “entregar” no solo a quien era su jefe de Gabinete sino además amigo personal. Pero la continuidad del escándalo impactaba negativamente en la imagen del Presidente. La preocupación por la corrupción volvió a estar entre las principales que aparecen en las encuestas.
