El único gol de la tarde llegó a los 24 minutos del segundo tiempo, cuando Mauro Cachi rompió la resistencia del arquero visitante y desató el festejo en barrio Luján. El resultado terminó siendo corto para un equipo que generó numerosas situaciones claras, tuvo dos remates en el travesaño y varias oportunidades mano a mano que pudieron ampliar la diferencia.
Más allá del 1 a 0, el rendimiento de Gimnasia y Esgrima de Jujuy dejó señales positivas. El equipo mostró intensidad, presión alta, circulación dinámica y una búsqueda permanente del arco rival. Incluso en los momentos donde el gol parecía negarse, nunca abandonó la iniciativa ni resignó protagonismo.
Ese aspecto fue justamente uno de los puntos que destacó Pellerano tras el encuentro. El entrenador valoró que el equipo “insista en todo momento” y consideró que fueron “justos ganadores”. La declaración no suena exagerada: Gimnasia dominó gran parte del desarrollo y volvió a exhibir una identidad de juego cada vez más marcada.
Después de un inicio de campeonato con algunas dudas, el “Lobo” logró consolidar una estructura competitiva y hoy aparece como un candidato serio a pelear el ascenso. La campaña empieza a sostenerse no solo en los resultados, sino también en las formas.
El conjunto jujeño encontró equilibrio entre defensa y ataque, sostiene intensidad durante largos pasajes y, además, consiguió algo fundamental en torneos extensos como la Primera Nacional: un plantel comprometido y variantes confiables.
Pellerano volvió a remarcar que “no hay titulares ni suplentes”, una frase que se refleja en cada partido. Los cambios suelen darle respuestas al equipo y eso permite mantener la competitividad interna. La rotación dejó de ser una obligación y pasó a convertirse en una herramienta táctica.
También hay una evolución evidente desde lo emocional. Gimnasia ya no depende exclusivamente de momentos individuales, sino que transmite convicción colectiva. Aun cuando el partido se trabó o el gol demoró en aparecer, el equipo mantuvo la calma y siguió buscando.
