El momento ocurrió en el minuto 93, segundos después del tercer gol de Argentina convertido por Enzo Fernández, en medio de las protestas del cuerpo técnico egipcio por presuntos gestos racistas provenientes de la platea más cercana al banco de suplentes. Fue entonces cuando Hassan ejecutó la seña ante Letexier, lo que le valió una tarjeta amarilla en un final con tensión a flor de piel.
El gesto no era nuevo en el fútbol de alto nivel. Ya había aparecido en la Champions League, en el partido entre Benfica y Real Madrid, cuando el jugador argentino Gianluca Prestianni fue acusado de emitir un insulto racista al brasileño Vinícius Júnior. Aquella vez, la misma seña de brazos cruzados en forma de aspa fue empleada para activar el protocolo oficial ante el árbitro del encuentro.
Lo que Hassan hizo en Atlanta forma parte de un sistema aprobado por unanimidad en el 74.º Congreso de la FIFA, celebrado en Bangkok en mayo de 2024. Detrás del gesto hay una normativa con sanciones, procedimientos escalonados y un panel de exjugadores que supervisa su aplicación en todo el mundo. A continuación, qué significa cada elemento de ese sistema y qué dijo el entrenador egipcio tras la derrota.
El gesto de brazos cruzados en forma de aspa a la altura de las muñecas es la señal oficial de la FIFA para comunicar incidentes de racismo durante un partido. Su diseño responde a una necesidad concreta: que cualquier persona dentro del campo —jugadores, entrenadores u oficiales— pueda alertar al árbitro principal de forma inmediata y sin ambigüedad.
En los torneos organizados por la FIFA, todos los partidos se evalúan por el riesgo de comportamientos discriminatorios entre los espectadores. A los encuentros de alto riesgo se asignan observadores antidiscriminación que, ante un incidente, presentan informes directamente al Comité Disciplinario. Todas las personas acreditadas —incluidos proveedores, trabajadores independientes y voluntarios— deben firmar el Código de Conducta de Protección y Antidiscriminación de la organización.
